jueves, 23 de octubre de 2014

Amor

Lo que no cupo en un tweet, o en una carta, o en un libro, o en la biblia, o en la Torá, o en un post it, o en una contestadora, o en un SMS, o en una pared, o en un pergamino, o en un pentagrama, o en una foto, o en una película. No hay nada donde quepa un tweet sobre el amor.

No hay manera de advertirnos, no hay manera de prevenir el dolor y la alegría. No hay nada semejante a una "buena descripción" sobre el amor. No existe una ciencia, una receta, un consejo, una pastilla, que describa con claridad al amor. No hay un aparato, una máquina, una app, un dispositivo que nos haga sentir igual.

No hay nada más humano que amar. Y llorar por amor. Y reír por amor. Y luchar por amor. Y temer por amor. No hay semejantes, no hay comparaciones, no hay absolutos. No hay momento, no hay hora, no hay tiempo. No hay melodía, no hay canción, no hay nota, no hay instrumento.

Nada duele tanto y nada alimenta tanto. No hay palabras, no hay aliento, no hay señas, no hay lenguaje. No hay medida, no hay recipiente, no hay instrumento. No hay quien, no hay cuántos. No hay cuerpo, no hay órgano, no hay espíritu. No hay piel, no hay tela, no hay textura, no hay sensación.

No hay abstracción más pura que el amor. No hay cara, no hay sonrisa, no hay mirada. No hay nada donde quepa un tweet sobre el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario