A una semana de la celebración en varios países del mundo por la lucha por la igualdad de derechos para la comunidad LGBTI, un tiroteo en Orlando, Florida, deja a 50 muertos y 53 heridos. A unas semanas de la legalización del #matrimonioigualitario en nuestro país, uno de los países más avanzados del mundo en este tema, es testigo del peor atentado después del ataque terrorista del 19 de septiembre a las Torres Gemelas. A una semana de la celebración de la lucha por los derechos de las personas que no nos identificamos con el binario de género, de los que amamos a las personas de nuestro mismo sexo, es inevitable sentir miedo otra vez.
Es ese miedo chiquito que sientes siempre que alguien descubre que no eres hombre, que eres mujer con ropa de hombre y que no amas a un hombre, que amas a otra mujer. Ese miedo chiquito pero profundamente violento que sienten los que se miran al espejo y no logran asociar el reflejo de su cuerpo con lo que late en su corazón y en su cabeza. Y digo miedo chiquito porque aprendes a vivir con el pánico que sentiste cuando te diste cuenta que no eras igual a lo que todo el mundo dice que es lo normal. Pánico porque qué tal que tus amigos te dejan de hablar, tu familia te echa de casa y de sus corazones, porque qué tal que no te contratan en ese trabajo sólo porque no usas falda ni tacones, porque qué tal que no encuentras a nadie más en el mundo que te ame igual y que puedas tomarle de la mano en la calle como todos los demás.
Y te vistes como eres y le agregas un escudo emocional para aguantar el miedo chiquito. Y sales. Y decides divertirte con unos amigos. Sin lastimar a nadie. Sin violentar a nadie. Entonces alguien lleno de odio viene y con 103 balas te recuerda, y al mundo entero, que no es un lugar seguro para vivir y ser quien eres.
Espero que este hecho no incremente el odio. Espero que el tiroteo no sea causa de más horror y pánico. Espero que 50 muertos y 53 heridos sean, más bien, causa de amor, de apoyo y de respeto. Porque esas personas que murieron y esas personas que están heridas hoy, tienen familias, tienen amigos y tienen parejas que amaron y amarán, como ustedes, como todos.