martes, 16 de junio de 2020

Encierro

Qué curioso querer saber para dónde ir precisamente cuando no puedes ir para ningún lado, literalmente, porque una pandemia detuvo al mundo entero.

 

Y entonces tienes que mirar para adentro. Tienes que voltear a ver todo lo que el tráfico, el cine, los amigos, la comidas, el trabajo, se hacían cargo de esconder un rato, hasta ese momento antes de meterte a la cama.

 

Mirar hacia adentro. Caminar las montañas de los sentimientos. Buscar los caminos mal trazados que te llevan al juicio y a la pesadumbre de no haber hecho lo que se esperaba de ti. Desdibujarte enfrente del espejo y tratar de encontrarte donde no ves el reflejo. Donde todo cobra un sentido catastrófico o insignificante. Donde todo es tanto que no sabes por dónde empezar.

 

Y quién sabe cuánto vaya a durar el encierro, hasta que se masifique una vacuna probablemente. ¿Y el otro encierro? ¿El que te hace temblar el párpado y te despierta una y otra vez en la madrugada? ¿Se llama ansiedad? ¿Se llama decisiones no tomadas o mal tomadas en su momento? ¿Se llama que ya sabes que un día te vas a morir y te da miedo morir sin haber hecho todo lo que querías? ¿Se llama que no sabes si quieres hacer todo lo que quieres hacer, porque un día te vas a morir y entonces qué?

 

Se llama encierro y la otra voz que viene de adentro te dice “más te vale que te vayas acostumbrando”. Pero, ¿y si se termina pronto? ¿Y si todo vuelve a la normalidad de un día a otro, así como empezó todo? Entonces la otra voz te dice “también tienes que estar preparado, ya sabes, para lo que sea, siempre tienes que estar preparado” y volteas a ver al perchero donde colgaste la mochila con tus documentos, una linterna y latas para aguantar unos días, por si volvía a temblar.

 

Se llama encierro y me suena a que esto ya le había pasado a la humanidad, te dices. No es la primera vez que la gente tiene que pasar por algo así. ¿Cómo se come, cómo se escucha, cómo chingados se siente si no es con la contractura en el cuello? Ya pasará, te dices.

 

Y sigues averiguando para dónde ir, entre 4 paredes, porque afortunadamente tienes paredes y das gracias. Pero sigues rebotando infinitamente. Quisieras ser una burbuja y estallar de repente, o resplandecer con los rayos de sol. Porque allá afuera sigue habiendo sol, luna, estrellas, pajaritos y olas y arena y nubes. Quisieras ser pajarito y acercarte a tomar agua con azúcar del bebedero de la vecina. Pero un día también podrías estrellarte contra una de las 4 paredes, porque cualquier cosa puede pasar, te dices. Y dices mariguanadas sin haber fumado mota en años.

 

Y te resignas antes de meterte a la cama y te dices que mañana será otro día. Y tu yo del mañana ya tendrá el problema de decidir para dónde ir cuando justamente lo que no tienes que hacer es ir.

 


domingo, 12 de junio de 2016

#OrlandoShootings

A una semana de la celebración en varios países del mundo por la lucha por la igualdad de derechos para la comunidad LGBTI, un tiroteo en Orlando, Florida, deja a 50 muertos y 53 heridos. A unas semanas de la legalización del #matrimonioigualitario en nuestro país, uno de los países más avanzados del mundo en este tema, es testigo del peor atentado después del ataque terrorista del 19 de septiembre a las Torres Gemelas. A una semana de la celebración de la lucha por los derechos de las personas que no nos identificamos con el binario de género, de los que amamos a las personas de nuestro mismo sexo, es inevitable sentir miedo otra vez. 

Es ese miedo chiquito que sientes siempre que alguien descubre que no eres hombre, que eres mujer con ropa de hombre y que no amas a un hombre, que amas a otra mujer. Ese miedo chiquito pero profundamente violento que sienten los que se miran al espejo y no logran asociar el reflejo de su cuerpo con lo que late en su corazón y en su cabeza. Y digo miedo chiquito porque aprendes a vivir con el pánico que sentiste cuando te diste cuenta que no eras igual a lo que todo el mundo dice que es lo normal. Pánico porque qué tal que tus amigos te dejan de hablar, tu familia te echa de casa y de sus corazones, porque qué tal que no te contratan en ese trabajo sólo porque no usas falda ni tacones, porque qué tal que no encuentras a nadie más en el mundo que te ame igual y que puedas tomarle de la mano en la calle como todos los demás.

Y te vistes como eres y le agregas un escudo emocional para aguantar el miedo chiquito. Y sales. Y decides divertirte con unos amigos. Sin lastimar a nadie. Sin violentar a nadie. Entonces alguien lleno de odio viene y con 103 balas te recuerda, y al mundo entero, que no es un lugar seguro para vivir y ser quien eres. 


Espero que este hecho no incremente el odio. Espero que el tiroteo no sea causa de más horror y pánico. Espero que 50 muertos y 53 heridos sean, más bien, causa de amor, de apoyo y de respeto. Porque esas personas que murieron y esas personas que están heridas hoy, tienen familias, tienen amigos y tienen parejas que amaron y amarán, como ustedes, como todos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Amor

Lo que no cupo en un tweet, o en una carta, o en un libro, o en la biblia, o en la Torá, o en un post it, o en una contestadora, o en un SMS, o en una pared, o en un pergamino, o en un pentagrama, o en una foto, o en una película. No hay nada donde quepa un tweet sobre el amor.

No hay manera de advertirnos, no hay manera de prevenir el dolor y la alegría. No hay nada semejante a una "buena descripción" sobre el amor. No existe una ciencia, una receta, un consejo, una pastilla, que describa con claridad al amor. No hay un aparato, una máquina, una app, un dispositivo que nos haga sentir igual.

No hay nada más humano que amar. Y llorar por amor. Y reír por amor. Y luchar por amor. Y temer por amor. No hay semejantes, no hay comparaciones, no hay absolutos. No hay momento, no hay hora, no hay tiempo. No hay melodía, no hay canción, no hay nota, no hay instrumento.

Nada duele tanto y nada alimenta tanto. No hay palabras, no hay aliento, no hay señas, no hay lenguaje. No hay medida, no hay recipiente, no hay instrumento. No hay quien, no hay cuántos. No hay cuerpo, no hay órgano, no hay espíritu. No hay piel, no hay tela, no hay textura, no hay sensación.

No hay abstracción más pura que el amor. No hay cara, no hay sonrisa, no hay mirada. No hay nada donde quepa un tweet sobre el amor.

jueves, 16 de agosto de 2012

Saba y su campaña incómoda

¿La reacción a la campaña en redes sociales de la marca Saba (protección íntima femenina) tendrá algo que ver con nuestra cultura doble moral que hace que las chicas se avergüencen de hablar de su propia menstruación?

¿Tendrá que ver con que nuestra cultura machista siempre aprovecha el tema de la intimidad femenina para hacer chistes desagradables de doble sentido, que todos entendemos y repetimos sin fijarnos porque vivimos en la misma mecánica social doble mora y machista?

No me parece tan grave, honestamente, lo que propuso Saba el día de ayer como una promoción. Me queda una pregunta, ¿en otros países cómo habrían reaccionado a esta acción de la marca? ¿Como una simple promoción donde te tomas una foto con tus tampones empaquetados, o usándolos en la playa o en cualquier lugar? ¿O como una ofensa a la sacrosanta intimidad femenina que a diario perpetran y de la que hacen burla desde albañiles, hasta compañeros de trabajo, amigos, familiares, inclusive padres y nosotras mismas, pero a la que estamos tan acostumbradas que ya no notamos en la cotidianidad de nuestra sociedad?

Quizás no conozco el contexto completo. En todo caso, les agradecería me lo aclaran.

martes, 3 de julio de 2012

Voto por voto

Lo lograron, aunque no es el 100% de las casillas, y es importante saber por qué y cómo: http://goo.gl/bFx3f

domingo, 1 de julio de 2012

Pensar que la decisión la han tomado por nosotros es victimizarse

Hagámonos responsables de los resultados de estos comicios. Hagámonos responsables de las drogas que consumimos y no culpemos tan sólo a la guerra contra el tráfico. Hagámonos responsables del rating que le regalamos a las televisoras cada noche y cada domingo de futbol y no sólo despotriquemos contra ellas. Hagámonos responsables de las mordidas a los polis, de los altos que nos pasamos y los recibos de luz y agua que no pagamos y no volteemos solamente a culpar a funcionarios corruptos. Hagámonos responsables de las bibliotecas atascadas de libros sin lectores y de nuestras casas vacías de cultura e información. Hagámonos responsables de todos los insultos y miradas déspotas a personas con discapacidad, indígenas, mujeres y personas de la comunidad #LBGTTTI y no nos quejemos de la división y los empleos que no te dan porque te ves "naco". Hagámonos responsables del nulo ejercicio que hacemos y dejemos de exigir que las instituciones de salud nos curen todo lo que nos provocamos.

Hagámonos responsables de nuestra vida y dejemos de culpar al de al lado. México es lo que es porque los mexicanos no nos hacemos responsables. Cambio de consciencia pronosticaban los mayas, cumplamos la profecía.


domingo, 24 de junio de 2012

Voto razonado

Tomado del artículo “Voto razonado” de Reforma publicado el 24 de Junio del 2012, por Gabriel Zaid.



Vicente Fox no fue el candidato presidencial del entonces jefe del PAN, Felipe Calderón. Seis años después, Calderón no fue el candidato del presidente Fox. Ni ahora Josefina Vázquez Mota es la candidata del presidente Calderón. Y, sin embargo, el PAN logró procesar sus diferendos. Es lo más parecido que tenemos a un partido moderno.

En cambio, en la tradición arcaica del PRI, el que se movía "no salía en la foto"; y los diferendos frente a la voluntad de arriba terminaban mal. El presidente De la Madrid impuso al candidato Salinas de Gortari, a costa de la ruptura que llevó a muchos cuadros a poner casa aparte en el Partido de la Revolución Democrática. A su vez, el presidente Salinas impuso al candidato Colosio, a costa de que lo mataran; y al candidato Zedillo, a costa de que, al llegar a presidente, se hablara de obligarlo a renunciar.

En el PRD, el caudillismo ha sido permanente, más que sexenal, en las distintas tribus y en la coalición, dominada primero por Cuauhtémoc Cárdenas y luego por el protegido que lo destronó: Andrés Manuel López Obrador. Marcelo Ebrard, a su vez protegido de López Obrador, no quiso o no pudo hacer lo mismo para imponerse como candidato presidencial. Ha sido lamentable para la alternancia democrática, porque pudo haber llegado a presidente; y lo deseable para el país no es la recaída en el PRI, ni la permanencia indefinida del PAN, sino la alternancia entre un partido de derecha moderada y un partido de izquierda moderada.

Al Gore hubiera sido un mejor presidente de Estados Unidos que Bush, y estuvo a punto de serlo en las elecciones del 2000. Hasta se habló de irregularidades (en Florida, donde gobernaba otro Bush) que "le robaron" la presidencia. Pero Gore se negó a que el país pagara el costo de prolongar la incertidumbre, y aceptó su derrota. En cambio, López Obrador no aceptó su derrota en 2006, y decidió que la incertidumbre, los bloqueos de calles y cualquier costo semejante para el país se justificaban, porque lo importante era impedir la presidencia de Calderón; o, cuando menos, ensuciarla y estorbarla, ya que el "presidente legítimo" era él. Ahora que vuelve a ser candidato a la presidencia y parece haber cambiado de actitud, no ha logrado borrar la desconfianza de millones de votantes.

El PAN ha sido un buen partido fuera del poder: mucho mejor que en el poder. Tenía la imagen del niño bueno pero inepto para la acción práctica, y ha resultado más práctico de lo que se esperaba, pero no tan niño bueno. No tenía, ni tiene, suficientes cuadros competentes y decentes para gobernar; lo cual hubiera sido secundario, de tener mano dura contra la corrupción, empezando por la de su propia gente en el poder. Pero no se ha distinguido por eso (que era su ventaja competitiva), frente a los demás partidos. Se ha ganado unas vacaciones fuera del poder, y más aún al presentar candidatos impresentables como Fernando Larrazabal. El PRD no se queda atrás, cobijando a Dolores Padierna, Martín Esparza y Manuel Bartlett. Ni el Verde ni el Panal, donde Elba Esther Gordillo se cobija a sí misma con un candidato presentable.

Se comprende el pesimismo de los que sienten (como en el antiguo régimen) que no estamos preparados para la democracia; y que es mejor la presidencia absoluta. Pero no hay que ser tan pesimistas, ni olvidar las barbaridades de la presidencia absoluta. La democracia se hace lentamente y desde abajo, fuera de los partidos y fuera del Estado, construyendo una vida pública más autónoma y, en particular, organismos ciudadanos que obliguen a funcionar debidamente esta y aquella ventanilla, por lo pronto. La sociedad mexicana avanza desde hace décadas, y ahora lleva a rastras una clase política que estrena su libertad del yugo presidencial, la disfruta ampliamente y busca su interés antes que el interés público.

Hay que confiar en el avance social, más que en los partidos. Son poco respetables. Pero, como dicen los rancheros: "Con esos bueyes hay que arar". El voto en blanco es una tentación legítima, pero no es una buena idea. Lo razonable es votar por los que estorben menos el desarrollo de la autonomía social. Esto descarta al PRI, con alguna rara excepción local donde el candidato haga la diferencia; y descarta al Panal, cuya mandamás tiene secuestrada la educación pública.

Tanto en el PAN como en el PRD hay buenos o aceptables candidatos. Para la jefatura del Distrito Federal, el candidato del PRD parece preferible a la candidata del PAN. Para la presidencia de la república es al revés. Josefina Vázquez Mota (a diferencia de Peña Nieto y López Obrador) no tiene recursos para intentar la restauración del presidencialismo, pero sí los tiene para enfrentarse al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y remediar el desastre educativo.

Las grandes centrales sindicales son reliquias de la presidencia absoluta, y pueden ser cimientos de su restauración. Tarde o temprano, la sociedad mexicana acabará domando esos dinosaurios que sofocan el desarrollo del país. Pero con los otros candidatos será más tarde que temprano.